felicidad o sufrir

¿Venimos a esta vida a sufrir o a ser felices?

Publicada en

Algunos de “mis mayores”, esas personas con las que he convivido media vida  y que considero sabi@s, decían cosas como estas: ” a esta vida se viene a sufrir”, “la vida sólo son problemas”

A lo largo de la vida igualmente me he encontrado con gente piensa que esta vida es una especie de purgatorio, un espacio y un tiempo al que venimos para pagar tus errores pasados.

Desde un punto de vista totalmente  contrario, también veo que están muy de moda teorías del tipo: tenemos infinito poder para pedirle al “Universo” lo que necesitamos, o hay que pensar “en positivo” para ser totalmente felices.
Más allá de múltiples teorías personales, o creencias religiosas y espirituales, sí hay algo que la ciencia parece haber demostrado con creces, y es lo siguiente:

 

LOS SERES HUMANOS TENEMOS QUE SENTIR DE TODO 

 

Hay sucesos tristes en la vida, la superación de los cuales pasa por sentir tristeza. Hay situaciones peligrosas que sólo podremos solucionar si sentimos miedo o preocupación. Vivimos situaciones donde determinadas personas pueden querer aprovecharse de nosotros, ante las cuales es buenísimo sentir enfado.
Por eso siempre me gusta terminar mis terapias con una última sesión donde trabajo esto:

Que tú hayas aprendido a manejar determinadas emociones, para que no se te descontrolen no quiere decir que no tienes que sentir nada desagradable nunca más.

De igual modo, cuando consigues que tus sentimientos ya no te empujen generalmente a actuar como no quieres, eso te ayuda a que controles tus comportamientos y lógicamente esto supondrá menos sufrimiento ante determinados problemas pero…

 

No tienes que ser un remanso de tranquilidad todo el tiempo, ni tus emociones han de seguir una línea estable y sin altibajos sea cual sea la situación. Si la situación es dolorosa, lo sano será sentir dolor.

 

Sólo si se nos va de las manos, si la frecuencia e intensidad con la que lo hacemos es mucha o dudamos sobre el ajuste con la situación real, quizás me estoy acercando a un trastorno emocional. Es en esos casos donde sería bueno buscar ayuda.

Pongámonos manos a la obra cuando nos demos cuenta de que nuestro sufrimiento no se ajusta a lo que nos está pasando. Si tengo dudas sobre este ajuste, puedo prestar atención a lo me dicen las personas de mi entorno cercano, que pueden ser un poco más objetivas.

Otro truco es ver si lo que mis emociones me empujan a hacer es útil para mi o si, por el contrario, me perjudica.

Por ejemplo:

Si sólo me apetece encerrarme en casa, discutir, hacer compulsivamente algo nocivo… entonces seguramente mis emociones están desbordadas.

Por el contrario, si estoy triste por una pérdida, siento enfado cuando alguien se ha pasado conmigo, algo que puede salir mal me preocupa o algo peligroso me asusta…

Entonces… SINTAMOS!!!

Sintamos bueno y sintamos menos bueno. Demos permiso a las emociones a realizar su función, que para eso las tenemos.

¡SENTIR ES SIGNO DE QUE ESTAMOS VIVOS!

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *