Trastornos mentales

¿Se puede tratar un Trastorno Mental con terapia psicológica?

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Los trastornos mentales

En los manuales diagnósticos aparecen todos como enfermedades mentales. En la práctica clínica, en la mente de los profesionales que nos enfrentamos cada día a estos trastornos, los diferenciamos.

Sabemos que no es lo mismo tratar un problema de ansiedad, a un trastorno bipolar, no se trabaja igual un trastorno límite de personalidad que una depresión.

La carga biológica, su gravedad, su cronicidad, etc los diferencia claramente.

 

"De nuestras vulnerabilidades vienen nuestras fortalezas." Sigmund Freud.


 

 

Pero... ¿Qué es una enfermedad mental?

La ENFERMEDAD o EL TRASTORNO MENTAL es una alteración de tipo emocional, cognitivo y/o del comportamiento, en que quedan afectados procesos psicológicos básicos como son la emoción, la motivación, la cognición, la conciencia, la conducta, la percepción, la sensación, el aprendizaje, el lenguaje, etc.

Todas estas alteraciones dificultan a la persona su adaptación al entorno cultural y social en que vive y le genera alguna forma de malestar.

 

Según los criterios de clasificaciones internacionales, los grupos de diagnósticos que dan lugar a la aparición de una situación valorada como Enfermedad Mental Grave son, entre otros

 

* Esquizofrenia y grupo de trastornos psicóticos:


Se caracteriza por los llamados síntomas  positivos (alucinaciones, delirios, pensamiento desorganizado) y síntomas negativos (falta de interés y iniciativa, apatía, falta de respuesta emocional) suele conllevar gran afectación de las funciones de relación social. Se produce un grave deterioro de la evaluación de la realidad, que interfiere en gran medida con la capacidad para responder a las demandas cotidianas de la vida.

 

* Trastorno Bipolar y grupo de los trastornos afectivos mayores:


Se caracteriza por las fases de alteración severas del estado de ánimo y el nivel de la actividad de la persona que lo padece. Cursan episodios maníacos (expansividad, euforia) con depresivos (apatía, anhedonia, baja motivación).

 

* Trastornos de la Personalidad:


Es una alteración de la personalidad, de la forma de vivir, de la forma de ser y de relacionarse con el entorno. La patología viene dada por agrupaciones de rasgos peculiares que hacen sufrir a la persona o le generan importantes conflictos en la relación interpersonal y/o social.

 

"Quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo "(Nietzsche)

 

Para mantener controlados algunos de los síntomas de la enfermedad y prevenir recaídas futuras es fundamental tener una adecuada adherencia a la medicación. Es muy importante que la persona tenga un tratamiento farmacológico adecuado, que posibilite que pueda desarrollar su vida diaria de la manera más normalizada posible sin la carga que muchos síntomas de su diagnóstico le suponen.

 

Aún así, existen las personas que a pesar de tomar medicación, persisten síntomas, a los cuales se denominan “resistentes”

Los déficits que presentan se pueden articular en las siguientes áreas:

*  Funcionamiento cognitivo (dificultades de atención, percepción, concentración, y procesamiento de información, etc).

*  Autocuidados (deficiente manejo de su entorno, hábitos de vida no saludables,etc).

*  Autonomía (deficiente administración, hábitos dependientes, nula utilización de servicios, mal desempeño laboral).

*  Autocontrol (incapacidad de manejo de situaciones de estrés, falta de competencia personal, etc).

*  Ocio y tiempo libre (aislamiento, falta de motivación e interés, incapacidad para manejar su ocio e interactuar en la comunidad).

 


 

En todo esto...

¿Qué lugar ocupa la terapia psicológica? ¿En qué me puede ayudar un psicólogo?

 

Aunque la medicación es de forma casi indiscutible un tratamiento de primera elección para los Trastornos Mentales Graves (TMG), especialmente para la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, se ha demostrado que, si a dicho tratamiento se le acompaña atención psicológica continuada, la persona puede reducir los síntomas psicóticos resistentes a la medicación y recuperar y/o desarrollar habilidades personales.

 

Es conocido que la mayoría de servicios especializados en Salud Mental consideran los tratamientos psicológicos basados en la evidencia como las mejores prácticas para el abordaje de los trastornos mentales.

De hecho, son las terapias psicológicas de corte cognitivo-conductual las que han demostrado en diferentes estudios la mayor evidencia para estos trastornos.

 

Pero, no solo los estudios apoyan estas intervenciones.

En mis años de experiencia en un CRIS, Centro de rehabilitación e integración para personas con trastorno mental, nos damos cuenta del peso que tienen las intervenciones psicosociales. Entre estas intervenciones, la terapia psicológica, ayuda a reducir el impacto que en las personas tiene cierta sintomatología asociada al trastorno, mejora el autoconcepto, y ayuda a empoderarse para retomar el control de sus vidas.

 

El tratamiento psicológico se diseñará para ayudar a conseguir los objetivos que la persona con enfermedad mental considera importantes. Junto con la persona se valorará en qué áreas es necesario mejorar para aumentar el control de su propia vida y crear estilos de vida saludables.

 

Algunas de las áreas a trabajar son las siguientes:

 

* – Psicoeducación

Proporcionar información sobre el diagnóstico y pronóstico, comenzar a conocer los síntomas (diferenciar cuáles son secundarios a la medicación y cuáles propios de la enfermedad), detección de pródromos y, por tanto, prevención de futuras crisis y/o recaídas.

 

* -Gestión emocional

Reducción de la sensación de culpabilidad, aumento de la autoestima, control de síntomas ansiosos y depresivos, descarga y expresión emocional.

 

* -Resolución de conflictos y mejora de la convivencia

María Martín

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