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Jo jo jo… ¡Jodidas Navidades! 

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“Estoy viendo la televisión y, como es habitual en esta época del año, aparece un anuncio de un señor vestido de rojo, muy mayor, algo gordito y con barba blanca, que baja por la chimenea tan contento y diciendo “jo jo jo!!!” y  por mi mente pasa una idea: “jo jo jo… Jodidas Navidades” 

 

Te identificas?

Después de trabajar casi 20 años dedicándome a hacer terapia, me he encontrado con tres grupos de personas en esto de vivir la Navidad : los que la disfrutan, los que la pasan y los que la odian.

Mención aparte merece ese grupo de personas que han perdido a un ser querido hace poco tiempo. Estar en proceso de duelo en estos días es muy delicado. El imaginario colectivo está lleno de familias reunidas en torno a una mesa. Y si en esa mesa falta alguien, algo se remueve en el interior que duele mucho.

Y ese dolor, al menos en las primeras Navidades sin él o ella, no nos lo quita nada ni nadie. Otra cosa será aprender a procesar ese duelo para años venideros.

Estas personas no odian las fiestas navideñas, pero la ausencia de los suyos puede dejarles para siempre un regusto agridulce, mezcla de alegría y tristeza por los que faltan.

 

La Navidad nos afecta diferente a cada uno

El caso es que, aparte de personas en proceso de duelo, estamos el resto. Y es curioso ver cómo puede haber tanta diferencia en la vivencia de estas fechas navideñas.

  • Hay quienes tienen la fortuna de disfrutarlas: por cuestiones religiosas, porque tienen niños cerca que les aportan una ilusión diferente, porque las han vivido siempre bien y no tienen un motivo especial para dejar de hacerlo. Ponen el Belén, el árbol, cantan villancicos, disfrutan de los festivales escolares…
  • Quienes ni fu, ni fa. No las viven de una forma dijéramos tan entrañable,  pero tampoco padecen en estos días. Aprovechan para hacer un viaje o reciben mensajes de WhatsApp que les caen indiferentes.
  • Y por último están los sienten rabia porque es Navidad. Permanecen enfadados, deseando que se acabe pronto toda esta pamplinería. Creen que es una hipocresía mostrar tanto amor y deseo de felicidad sólo porque el día 25 de diciembre está rojo en el calendario. Creen que habría que acordarse de los seres queridos durante todo el año. Hacer el esfuerzo de ayudar a los más necesitados no debería ser sólo en estos días. No les gusta que sea obligatorio arreglarse y salir de fiesta sólo porque es Nochevieja. Y sobre todo, sobre todo, no soportan tener que verle la cara al cuñao de turno sentado enfrente chupando cabezas de gamba!

 

Bueno, pues para estos últimos, una pequeña reflexión:

Desde los albores de la humanidad, el ser humano ha tenido fechas especiales en el calendario como por ejemplo en cambios de estación, y siempre se han celebrado de forma especial.

Cierto es que no es obligatorio en la actualidad celebrarlo pero… por qué no aprovecharlo?

Como yo digo, este es como cualquier otro día pero CON ADORNO. 

Voy a comer con mi cuñao, pero también voy a ver a mis sobrinos, que hace mucho que no tengo dos o tres horas para jugar con ellos. Voy a disfrutar de ver a la abuela feliz por tenernos a todos juntos, y podré charlar más tranquilamente con ella. Voy al menos a aprovecharme de que hay más gambas, un mejor vino y una carne mejor preparada ( y esto sirve igualmente para las cenas de empresa).

Voy a ir por la avenida escuchando música (que aunque sean los consabidos villancicos, no deja de ser música). Si siempre he disfrutado de ver escaparates, voy a intentar disfrutar de verlos ahora decorados con otro esmero, y con más colores. Puedo aprovechar que me dan días de vacaciones, puedo hacer un pequeño viaje…

Gastar tanto dinero y comprar regalos puede no venirme bien. Siempre puedo buscar ideas más económicas para regalar y cambiar el chip porque… ¿De verdad es necesario pasarlo mal por regalar algo bonito a alguien que quiero?

 

¿Y si cambiamos el Chip?

Que sí, que estamos de acuerdo en que habría que desear felicidad a los demás todo el año, y acordarse de los necesitados más a menudo. Pero si no lo solemos hacer y esta época es la excusa para hacerlo, pues que sea bienvenida, ¡Más vale poco que nada!

Y ese amigo o familiar que sólo me habla por Navidad, pues eso, que al menos me habla una vez, y puedo aprovecharla para retomar esa amistad dormida.

Quien normalmente disfrute de pasar por el salón de belleza y salir de baile, que se plantee porqué odiarlo justamente ahora. Y a quien no le guste, pues eso, ¡Que no lo haga! Al contrario de lo que piensan, no es obligatorio arreglarse, ni salir de fiesta, o pasárselo bien. Nadie te lo impone. La cuestión es que no te sirve de nada enrabietarse porque a otros les apetezca.

Así que, en el peor de los casos, yo les planteo a los que odian las Navidades que intenten no vivirlas con rabia. Al fin y al cabo puedes vivirlas así: ES COMO CUALQUIER OTRO DÍA DEL AÑO, PERO CON ADORNO.

Dicho así, no es para enfadarse ni odiarlas tanto, ¿No?

 

Sea como sea, que cada uno las viva como quiera. O como pueda.

Por mi parte no puedo más que desearos que sean…

¡FELICES NAVIDADES!

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